El Polo verde de 1978 es uno de los perfumes más reconocibles que existen y no se parece a nada de lo que se fabrica hoy. El N140 es nuestra equivalencia.
Abre con bayas de enebro, abrótano, alcaravea, albahaca, cilantro y bergamota: una entrada herbal y amarga, intensa desde el primer segundo. El corazón es lo que lo vuelve único, con agujas de pino, cuero, manzanilla, pimienta, clavel, geranio, jazmín y rosa. Ese pino con cuero es la firma del perfume. El fondo de tabaco, musgo de roble, pachulí, cedro, vetiver, almizcle y ámbar cierra con una profundidad que explica por qué sigue vigente.
Al ser un extracto de alta concentración, el tabaco y el musgo del fondo ganan cuerpo y se sostienen durante toda la jornada.
Otoño e invierno, de día o de noche. Es un perfume de carácter, de los que se eligen a conciencia.
Respecto del original, mantiene las agujas de pino con cuero del corazón y el fondo de tabaco con musgo de roble.