El azafrán es una nota poco común en perfumería comercial, y es la que le da identidad a Ángel o Demonio. El N26 es nuestra equivalencia.
Abre con ese azafrán acompañado de tomillo y mandarina, una combinación especiada y algo herbal que no se parece a una apertura cítrica común. El corazón lleva azucena, ylang-ylang y orquídea, un floral denso y cremoso. El fondo baja a vainilla y haba tonka sobre palo de rosa y musgo de roble, y es ahí donde la fragancia se vuelve envolvente.
Al ser un extracto de alta concentración, ese fondo cálido se sostiene durante toda la jornada sobre la piel.
Invierno y noche. Es un perfume de temperatura, de los que rinden cuando hace frío y pierden en el calor.
Respecto del original, conserva el arranque de azafrán y la caída hacia la vainilla, que es lo que define el carácter de Ángel o Demonio.