El Carolina Herrera masculino clásico es más sobrio que casi todo lo que se usa hoy, y eso es justamente su mérito. El N53 es nuestra equivalencia.
Abre con limón, lavanda, romero y neroli, una apertura aromática y limpia, de las que se asocian con el perfume bien hecho de los años noventa. El corazón suma clavos de olor, geranio y trébol blanco, donde el clavo pone la especia y el geranio un verde seco. El fondo de tabaco, sándalo y ámbar gris le da profundidad sin oscurecerlo.
La alta concentración del extracto hace que el tabaco del fondo se perciba con más cuerpo y se sostenga durante toda la jornada.
Funciona todo el año y sirve de día o de noche. Es de los perfumes que no se equivocan nunca, para cualquier ocasión.
Respecto del original, conserva la apertura aromática de lavanda y romero y el fondo de tabaco con ámbar gris.