Fahrenheit 32 no tiene nada que ver con el Fahrenheit original más allá del nombre, y eso conviene saberlo antes. El N78 es nuestra equivalencia.
Es una fórmula de pocas notas y eso es su virtud. Abre con azahar, limpio y luminoso, sin cítricos que lo tapen. El vetiver del corazón le pone un verde seco que lo mantiene lejos del dulzor. Y el fondo es vainilla, que le da calidez y una textura cremosa que redondea el azahar.
Al ser un extracto de alta concentración, el azahar se sostiene bastante más que en una eau de toilette, y la vainilla del fondo permanece durante toda la jornada.
Primavera y uso de día. Es un perfume liviano y claro, de los que se usan a diario sin pensarlo.
Respecto del original, conserva el eje del azahar sobre vainilla, que es toda la idea de Fahrenheit 32.